REFLEXIONES

REFLEXIONES

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REFLEXIÓN 1

La Casa d’Orteig, ubicada en el carrer dels Ramillets, 1, en el distrito de Ciutat Vella y al lado del famoso Mercat Central. Es un gran ejemplo de la belleza que transmite un edificio del estilo modernista valenciano. Diseñada por el arquitecto Francisco Mora Berenguer en 1907, fue construida por encargo de Francisco Ordeig para ser su residencia. Se nota su relación estética con el Mercat Central con elementos neogóticos. En una época donde la construcción tiende hacia lo práctico y al material barato, sería reconfortante como sociedad recuperar estos valores estéticos y construir edificios que no solo cumplan con su propósito, sino que también embellezcan nuestras ciudades de nuevo y el contraste entre lo bello y lo feo no sea tan grande, diferenciándose enormemente dependiendo del barrio. y conserven la identidad cultural de a Comunitat Valenciana.

RELEXIÓN 2

La ópera de Valencia, el Palau de les Arts Reina Sofía, impresiona por su forma futurista y su destacado estilo moderno. Lo que más me llama la atención es su cubierta blanca y curvada, que parece flotar sobre el edificio y a la vez lo envuelve como una especie de concha o ala gigante. Las líneas fluidas y orgánicas recuerdan a algo vivo y en movimiento, como si el edificio tuviera conciencia propia, algo que le dota de una gran personalidad. Cuando lo ves terminas penando en lo mucho que rompe con lo tradicional, parece diseñado para sorprender y que no pase desapercibido en ningún momento.

REFLEXIÓN 3

Cuando viajé a esta ciudad, me quedé con la Casa Danzante de Praga grabada en la memoria. Siempre me pregunté cómo se les ocurrió la idea de reflejar un movimiento de baile en dos casas que actualmente funcionan como oficinas. Esa combinación de vidrio curvado y formas onduladas y retorcidas le da una gran energía, como si el edificio estuviera vivo. Lo más fascinante es cómo rompe con los edificios históricos que tiene alrededor, ya que se sitúa en la zona, la Ciudad Nueva de Praga. A pesar de la polémica que generó al principio la construcción de este edificio moderno, a día de hoy es un gran traedor de turistas que se paran a sacar más de una foto y a observar el edificio con un poco de imaginación.

REFLEXIÓN 4

El antiguo edificio de la Iglesia de San Juan del Hospital, ahora restaurado como el Museo Hortensia Herrero, la mujer de Juan Roig, en Valencia, es un gran ejemplo de cómo se puede dar una segunda vida a la arquitectura histórica. La iglesia, que tiene siglos de historia, se encontraba en un estado de deterioro, pero tras una restauración financiada por la mujer de uno de loa hombres más ricos de España por medio de su fundación, ahora combina la esencia de lo antiguo con toques contemporáneos. Lo que más me impresiona es cómo han respetado los arcos, las bóvedas y la estructura original, pero al mismo tiempo han añadido elementos modernos, como una iluminación que resalta los detalles del edificio. Ahora es un espacio donde el arte contemporáneo y el patrimonio histórico se encuentran en un museo, resaltando una ironía para muchos.

Fotografía comparativa del antes y el después del actual Museo,

REFLEXIÓN 5

Estivella, pueblo en el que veranee este 2024 y fui hace unas semanas, se encuentra la parroquia de los Santos Juanes, una humilde pero no por eso fea estrucutra . Como se nombra en el pueblo, su estilo, con una mezcla de elementos góticos y renacentistas, refleja las transformaciones que ha vivido a lo largo de los siglos. Lo que más destaca es su torre-campanario, que parece vigilar todo el paisaje, rodeado por detrás por la Sierra de la Calderona y el barranco del río Palancia, como un símbolo de identidad para los que viven allí. Por dentro, su decoración es sencilla, pero transmite una sensación que te invita a conectar con algo más grande. Me gusta cómo este tipo de iglesias, aunque no sean tan famosas o monumentales, guardan el encanto del pueblo entre sus paredes. Es como si, más allá de su arquitectura, tuviera alma.

REFLEXIÓN 6

Vista actual del Ágora, ahora llamado CaixaForum

El Ágora de Valencia, dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, es un edificio que deja con una sensación de grandeza y modernidad, como todos los edificios de este complejo arquitectónico. Diseñado por Santiago Calatrava, tiene una forma que a la gente suele asociar a una concha, pero lo que más me llama la atención es su cubierta azul, con esas líneas metálicas que se abren como si estuviera respirando. Aunque se pensó como un espacio multifuncional, ha tenido una historia compleja y turbulenta, desde problemas técnicos hasta debates sobre su uso, ya que no le encontraban un sentido y se hizo sin un propósito de albergar nada. Sin embargo, ahora que lo han recuperado para eventos y actividades culturales, parece que empieza a encontrar su lugar. Es uno de esos edificios que, aunque pueda generar opiniones enfrentadas, te hace pensar en lo ambicioso y futurista que puede ser el diseño arquitectónico.

Aspecto con el que se diseñó el Ágora en un principio, con unas torres al fondo que no se llegaron a realizar

REFLEXIÓN 7

La Torre de Santa Catalina, situada en el centro de Valencia, en la iglesia de Santa Catalina Mártir al lado de la plaza de la Reina, es una construcción antigua que no pasa desapercibida a los ojos de nadie. Construida en el siglo XVII en el estilo barroco, destaca por su forma hexagonal construida de piedra. Aunque no es especialmente alta, su belleza está situada más en los detalles, su diseño, las molduras y balcones que decoran sus niveles. A veces puede quedar opacada por la mayor altura y volumen del Miguelete, situado a pocos metros en la Catedral de Valencia, pero lo que sí está claro es su mayor presencia de detalles y acabados que pueden superar a muchos edificios históricos de alrededor. Esto nos enseña que aunque a veces se pueda quedar en la sombra de algo más grande, la estética de un edificio puede ser mucho más importante.

El campanario de la Iglesia
Vista desde la fachada principal de la Iglesia de Santa Catalina

REFLEXIÓN 8

La iglesia de Benicalap, dedicada a San Roque, es un la iglesia principal de este barrio del norte de Valencia, en el que vivo yo. Aunque su fachada es sencilla y lisa sin mucha ornamentación ni detalle, su interior permite conectar con algo superior debido a la belleza de este, como se vio en la Reflexión 5. Construidoen el siglo XVIII, su campanario, analizado, puede resultar modesto, pero rompe con la horrenda arquitectura de edificios de viviendas simples de alrededor y del barrio y parece una de las construcciones más hermosas. Además, su gran cúpula verde que se puede observar a través de la calle del poeta Serrano Clavero y del carrer d’Agullent, lo cual marca mucho la diferencia con lo que se suele ver en el barrio y las feas vistas de este. Desde luego, es una arquitectura que llena de vida y alegría a un barrio tocado de muerte arquitectónicamente hablando, en el que, cada día que pasa, es peor que el anterior.

Cúpula de la Iglesia

REFLEXIÓN 9

El monasterio de San Miguel de los Reyes siempre me ha parecido un edificio cargado de una simbología especial, una especie de reflejo de nuestra propia historia, con sus luces y sombras. Resulta irónico como un lugar que fue diseñado como un espacio espiritual terminó siendo una cárcel desde las Desamortizaciones de Mendizábal en el s. XIX hasta 1966. Fue usado tanto por la Segunda República como por el Estado Franquista como prisión, tanto de presos comunes como por motivos políticos. Es como si el edificio hubiera nacido para, durante casi 100 años, albergar solamente dolor y sufrimiento, aunque los siglos anteriores se llegara a usar con otros fines, y, actualmente es la sede de la Biblioteca Valenciana.

Hoy, al verlo restaurado y convertido en la Biblioteca Valenciana, siento que ha encontrado una especie de redención y forma de salvarse de un pasado oscuro. Esto adquiere un mayor significado al saber que durante la Segunda República como en el Estado Franquista se fusiló a gente, algo que, aunque muchos vivan en frente de él, no saben, y, probablemente, nunca sabrán.

Fachada principal y entrada del Monasterio. Al fondo, se puede observar el Centro Comercial Arena y el Estadio de la Ciudad de Valencia, estadio del Levante.
Patio interior

REFLEXIÓN 10

Esta última reflexión no trata sobre ningún edificio en particular y puede que se trate, a lo mejor, de la más importante de todas, por eso la he querido dejar para el final. Quiero hablar sobre la fealdad y la falta de estética de los edificios más comunes de viviendas en los que vivimos todos a excepción de los más ricos y afortunados de la sociedad, esos bloques de hormigón horribles que se construyen cada día cada vez más en toda España y que dejan una falta evidente de belleza y de decoro en nuestros barrios. Estos edificios de viviendas se comenzaron a construir en masa en España durante el período franquista, especialmente en los años 50-70, pero luego continuó su construcción hasta el día de hoy. Hablo de esos bloques de hormigón gigantes sin belleza y pasados solo por unas capas de pintura de el color más feo y más barato del mercado. Sigo sin comprender cómo es posible que hayamos permitido que se hayan construido incontables fealdades como estas y hayamos caído en la trampa de comprarlas, probablemente por una falta de recursos o de criterio personal.

Edificios de viviendas en el barrio valenciano de Orriols
Apartamentos y ‘pisos baratos’ publicados en Idealista en el bario de Benicalap.

Desde luego, no logro comprender cómo podemos ser el país europeo con más pisos en edificios y menos casas individuales unifamiliares. Es como si tuviéramos algo de lo peor de los países del este de Europa, el brutalismo, caracterizado por el ladrillo visto y con una especie de culto al hormigón y la falta de cuidado y detalle en la vivienda moderna de la arquitectura (post) y soviética.

Torre de Valencia, en Madrid y de estilo brutalista, criticado por muchos por ser un edificio horroroso a la vista

Las jrushchovkas (en ruso: хрущёвка) son edificios de departamentos prefabricados (con paneles o ladrillos) construidos en la antigua Unión Soviética

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